10 mar. 2011

Esa maldita costilla

De la manera más estúpida, aparentemente me fisuré una costilla.
En realidad mañana me voy a enterar posta posta si es que no está fracturada.

Todavía no puedo creer mi grado de torpeza.
Todavía no puedo creer mis ataques de locura.
Todavía no puedo creer, que a esta altura de mi vida no sepa manejar ciertas situaciones.
Ataques de nervios, de llantos, brotes de locura... esa no soy yo.
Y si soy yo... esa no quiero ser yo...
((me siento Nazarena Velez diciendo tantas veces "yo"))

Así que acá estoy, postrada, 100% horizontal, reposo absoluto, y papeada a full.
Frula para el dolor, que es reeee fuerte (cuando me muevo, cuando quiero dormir, cuando como, cuando estornudo, cuando respiro, y hasta cuando no respiro!). Frula para tranquilizarme y estabilizarme emocionalmente. Frula para que se me abra el apetito (odio la palabra "apetito") porque sin darme cuenta parece que bajé 8 kilos. Y vitaminas para no desaparecer...

Quería ser graciosa, quería reírme de mi "desgracia",
pero si me río me duele más.
Y además, hace rato que vengo sin ganas de reírme...


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